Los votantes tradicionales del PP hemos presumido siempre de ser el voto más culto del espectro político español. Para ello, nos fundamentábamos en el mayor nivel cultural medio del simpatizante de la derecha. Lamentablemente, la tozuda realidad nos indica que, aquella creencia, se aproxima más a un deseo que a una realidad.

La errática política de la directiva del Partido Popular ha hecho que muchos se replanteen su voto. Sin duda, la capacidad de reflexionar, e incluso castigar, a aquellos que no cumplen con las promesas electorales, es digna de gente que sabe pensar por sí misma y no se deja conducir cual si de un rebaño de borregos se tratara.

En medio de la mar revuelta instalada en el PP, Rosa Díez, ex componente del PSOE, decide fundar un partido político nuevo, que bautiza como UpyD. Viendo las evidentes deficiencias en el Gobierno de España, a cargo del ejecutivo presidido por Don José Luis Rodríguez Zapatero, lo lógico sería pensar que, parte de su electorado, trasvasase el voto hacia el partido de reciente creación. Pero es aquí donde salta la sorpresa. La captación de votos a cargo de UpyD, procede casi exclusivamente, de los votantes insatisfechos del Partido Popular.

¿Cómo podemos seguir considerando al votante de derechas el más inteligente y crítico del espectro, cuando para castigar a su partido, traiciona su ideario de fondo? ¿Acaso tiene claro a qué ideología está regalando su elección? Me cuesta creerlo y creo que conviene aclararlo.

Cierto sector del electorado que, tradicionalmente, venía votando al PP, se ha dejado engatusar por un par de eslóganes de la señora Díez. En ellos hace referencia a la unidad de España, siendo muy crítica con los separatismos, y a la lucha frente al terrorismo (de ETA pues, del terrorismo islámico, por ejemplo, no ha dicho esta boca es mía). Pero, ¿qué más nos ofrece este partido? Analicemos con detenimiento lo poco que ha dejado traslucir la nueva "lideresa" y veremos que tiene más trampas que una película de chinos.

El Partido Popular, en su refundación, absorbió a los partidos que formaron la entonces llamada Coalición Popular. Éstos no eran otros que, Alianza Popular (AP), partido de tendencia conservadora; Partido Demócrata Popular (PDP), de ideología demócrata cristiana; y el Partido Liberal ó Unión Liberal, que de ambos modos se llamó, que englobaba a los votantes de inclinación liberal. En los partidos originarios y en la refundación de éstos, nunca cupieron los socialdemócratas (ni los centro reformistas, dicho sea de paso, señores Rajoy y Gallardón).

Entretanto, la señora Rosa Díez, a la que hay que reconocerle no haberse apeado de una sola idea de su posición como militante del PSOE, sigue siendo una socialdemócrata  recalcitrante. Así podemos apreciar su desprecio a todo aquello que huela a Iglesia Católica. El programa de UpyD comienza hablando de la no financiación por parte del Estado y acaba defendiendo una escuela en la que no exista la asignatura de religión ni ningún tipo de simbología religiosa. Sin embargo, se muestra abiertamente a favor de la financiación de partidos políticos y sindicatos, así como, de la asignatura de EpC. Como todo partido de izquierdas, aboga por enseñar a pensar unilateralmente a los futuros votantes, de modo y manera que, su ideario, pueda perpetuarse impidiendo la alternancia de poderes. Impiden que los padres decidan la educación de sus hijos, al tiempo que les señalan, cual si de Formación del Espíritu Nacional se tratara, qué y cómo deben llegar a pensar. Laicismo e intervencionismo son las banderas de este nuevo partido de rancio ideario.

Por supuesto, como habréis deducido a estas alturas, defiende el aborto en todos sus supuestos. Es más, está a favor de una ley de plazos, al igual que el PSOE, justificando su decisión, en la endeble frontera que sustenta el tercer supuesto. Al fin, y con bellas palabras para no herir susceptibilidades, aboga por un aborto libre encubierto.

Entonces, hemos de pensar, ¿en qué se basa el radical cambio de sentido del voto para un simpatizante de derechas? ¿En las tesis antinacionalistas y proespañolas? Pues de nuevo, pinchamos en hueso. Que nadie olvide que Rosa Díez, se encontraba muy cómoda como consejera de Turismo del Gobierno vasco, en tiempos en los que el PSOE (su partido entonces), se hallaba coaligado con el PNV, al frente de Ajuria Enea. ¿Y qué hacía esa adalid en aquellos tiempos? Pues repartir campañas del Gobierno vasco a la agencia Paradox, cuyo principal ideólogo era Álvaro Gurrea, ligado a HB, hasta el punto de realizarles las campañas políticas de manera gratuita.

Intervencionismo, laicismo, doble moral y colectivismo frente a libertad individual, de enseñanza, igualdad ante la ley y autorregulación de los mercados. ¿Qué alternativa de las dos suena más progresista?

 Gracias Antonio Martinez