En 2009 no voy a ir al gimnasio, ni me voy a poner a dieta, ni voy a dejar de beber vino,ni me voy a apuntar a ningún curso para mejorar mi inglés, ni voy a leer más, ni voy a reducir mis gastos por la crisis, ni voy a planificar mejor mis actividades, ni voy a reservar más tiempo, para asistir a actos culturales, ni voy a ver menos fútbol, ni voy comer más sano, ni voy a pensar que tenemos unos políticos competentes, ni voy a depositar mis esperanzas en Obama, ni voy a pensar que es posible un mundo más justo, ni pensaré que es posible que la crisis toque fondo este año, ni dejaré de indignarme con los jueces, ni pasaré menos tiempo delante del ordenado,r ni tantas y tantas otras cosas que se nos pueden ocurrir a todos. 2009 tiene que ser “ni” año, porque después del penoso 2008, que encima ha durado un segundo más por aquello de “¿no quieres caldo?, pues toma dos tazas”, lo mejor es no depositar ninguna esperanza en el año que acaba de empezar. No se trata de paralizarse, se trata de no marcarse objetivos que nos lleven a otro año de frustraciones individuales y colectivas. Se trata de no hacer ni puñetero caso a ZP cuando dice que esto ya va a empezar a cambiar, ni a nosotros mismos cuando nos decimos que esta vez sí iremos al gimnasio. Se trata de no esperar que el bueno de Obama resuelva el sólo los problemas de un mundo que entre todos hemos ido jodiendo en los últimos años, se trata de no creer que el Madrid puede ganar la Champions…
2009 nos lo tenemos que plantear de otra forma. Vamos a ir tirando, poniendo todas nuestras ganas en conseguir que mejoren las cosas, en dar un nuevo impulso a nuestros proyectos, pero sin que la ensoñación nos cambie la realidad. Y, a medida que consigamos logros, disfrutemos del momento y preparémonos para asaltar el siguiente. Este no es el año de ganar la guerra, sino de empezar a ganar batallas. Que ningún general con mando en plazo nos nuble la vista, porque nuestras fuerzas son las que son. Sólo si comenzamos con pequeños logros empezaremos a cambiar el clima, empezaremos a generar contagio. Por eso es “ni” año, el año de no engañarnos a priori ni con esto ni con lo otro. El año de empezar a andar despacito, sin fijar el momento de la llegada. Y si empezamos a dar pasos, seguro que los siguientes serán más ligeros y que otros se nos unirán en el camino. Pero que no nos llenen la cabeza de pájaros los que se creen que la mentira bobaliconamente optimista nos hace sentirnos mejor. Las realidades son las únicas que nos convencerán de que los objetivos que no nos hemos impuesto tal vez los encontremos en el camino. A disgustarse de a poquito y a disfrutar de a poquito. Se trata de que el fiel de la balanza se venza a nuestro lado despacito, sin saltos bruscos, poniendo granito a granito.
Así me he levantado este 2 de enero de 2009.....
Gracias al Capi, por que este post es copiado de esta pagina....
http://elblogdelcapi.wordpress.com/
y le voy a poner un enlace directo en mis enlaces, SALUDOS DESDE EL BIERZO
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